Todos nuestros altavoces profesionales deben sobrevivir a las pruebas de confiabilidad
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A nosotros nos apasiona la confiabilidad de los altavoces profesionales de JBL y lo demostramos a través de un amor fuerte.
Adoramos nuestros altavoces profesionales. Queremos lo mejor para ellos, así como queremos que les encante a los músicos, ingenieros de sonido, integradores de soluciones de audio y audiófilos de todo el mundo. Queremos que todos estos buscadores de la excelencia en la reproducción del sonido dependan de ellos tanto como nosotros.
¿Pero cómo garantizamos que nuestros altavoces ofrezcan una ingeniería simbólica, una calidad de sonido increíble, una durabilidad fantástica y en general buenas vibraciones en todos los sentidos? Con amor, por supuesto. Amor fuerte.
No mimamos a nuestros altavoces cuando los diseñamos. No los besamos con dulzura, los empaquetamos y luego te los enviamos. No les decimos que son maravillosos simplemente por existir. Los sometemos a rigurosas pruebas que analizan su rendimiento al máximo y verifican su confiabilidad a largo plazo, además de garantizar que la calidad de su sonido es la mejor independientemente del entorno de audio en el que se utilicen.
A continuación, mostramos cómo lo hacemos y por qué merece la pena.
Los horneamos…
… en dos hornos enormes a una temperatura en la que queden bien cocinados. Piensa en dónde podrías encontrar esos altavoces profesionales. ¿Colgando en algún lugar exterior en un clima cálido? Sí. La próxima vez que estés fuera al aire libre, mira a tu alrededor y busca ese logo de JBL en un altavoz exterior. Piensa en las variantes de temperatura a las que se tiene que someter. Piensa también en el caso de los equipos de altavoces de tu grupo de música favorito y las temperaturas tan altas en las que estos se transportan en los camiones durante las giras. En otras palabras, ponlos en hornos para simular ese tipo de condiciones. Añade un poco de agua y así hacemos también la prueba de humedad. Ponlos en una cámara de luz ultravioleta y entonces hacemos pruebas de exposición al sol de forma prolongada e intensa (su resistencia al mismo).
Los agitamos…
Ah, sí. En esos camiones en los que se están asando, los altavoces también se agitan con frecuencia, ya que se transportan de un lado para otro y se cargan para posicionarlos donde corresponda. Debemos asegurarnos de que, independientemente del sitio al que se envíen y la forma en que se manipulen, los altavoces se encenderán y funcionarán como deberían.
Los rompemos…
Muchos de nuestros altavoces profesionales son parte de un sistema que posiblemente se sostenga por medio de un poste, o esté asegurado a otro altavoz, o esté izado en el aire por medio de un soporte. La seguridad es primordial para la gente que está bailando al son de la música con estos altavoces, por lo que disponemos de una máquina que simula puntos de carga. Una máquina grande. Esta máquina impulsada por un sistema hidráulico ejerce hasta 9071 kilos y separa o dobla nuestros productos en sitios importantes para encontrar su punto de falla. Una vez que disponemos de esta información, diseñamos meticulosamente el producto mucho más allá de la carga máxima que se pone en estos puntos de conexión en la vida real.
La más brutal de todas ellas: la prueba de rendimiento de 100 horas
¿La escala final? 100 largas y extenuantes horas de rendimiento. Y no estamos reproduciendo “Mr. Brightside” una y otra vez. Guardamos nuestros altavoces en una cámara de cemento especializada a prueba de incendios y reproducimos una frecuencia de prueba ininterrumpida durante cuatro días seguidos para ver hasta donde aguantan nuestros altavoces. Sin pausa, sin asistencia, sin escapatoria. Después de que los altavoces silben o golpeen (para los altavoces de graves o “subwoofers”) a decibelios ensordecedores durante más de cuatro días, los ingenieros evalúan los resultados, rediseñan el sistema, hacen un aclarado y repiten el proceso. Esta es la forma de JBL de asegurar que los altavoces sobrevivirán a las aplicaciones del mundo real, tendrán potencia de sobra y cumplirán con el objetivo de calidad con creces.
Un adiós agridulce
Solo cuando comprobemos que nuestros altavoces sobreviven a los empujones, los golpes y las sacudidas nos sentiremos cómodos para proceder a la producción masiva y enviártelos a ti, nuestro músico, ingeniero de audio y aficionado del sonido favorito. De esta manera comprobamos que nuestros altavoces son duraderos y de la mejor calidad, además de tener una apariencia de lo más chula. Finalmente, estos se envían a sus destinos con un beso rápido de despedida y un recordatorio de que son la verdadera luz en nuestras vidas.
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